En un lugar de Zafra de cuya parada obligatoria de 45' no quiero acordarme, escribo mis primeras líneas del que seguramente será el viaje más duro de cuantos he hecho, pero a la misma vez el más profundo y gratificante.
Quedan 7 horas de viaje hasta Ponferrada y luego una insufrible escala con destino a Villafranca del Bierzo, punto inicial de la aventura: el Camino de Santiago.
Parece mentira, pero hace dos años que no toco esto. Seguramente han sido los dos años más importantes de mi vida. No he encontrado un nuevo trabajo, ni el amor me sonríe, ni siquiera he plantado un árbol. Pero he hecho feliz de la mejor forma que he podido a la persona más importante que hasta ahora he tenido en mi vida. Quizás me haya hecho él más feliz sin quererlo. Esa persona, por desgracia se fue hace poco y aunque el sufrimiento no es la palabra que pueda describir desde entonces, no paro de echarlo de menos.
Estoy seguro que el tiempo ayudará a tener ese vacío cubierto, o al menos ocupado en cosas que hasta ahora no podía ni pensar que pudiera hacer. La ayuda de mucha gente, del que está arriba y de pequeñas cosas como esta parrafada sentimental me haga cargarme de nuevo de ganas de hacer feliz a más personas, incluso a mí mismo.
Para este regreso, pongo una canción que oiría mil veces y no me cansaría
Llegaron días raros por navidad. Sientes que se están yendo los que todavía están aquí contigo, y casi ni te acuerdas de los que se fueron. Tan inhumano como la misma vida.
Ves pasar gente a tu alrededor, algunos de los que incluso no te acordarás la misma época del año que viene. Te dejas acompañar de quien dices ser su amigo, y no le abres las puertas de tu corazón.
Deseas felicidades a algunos que te han fallado en aquellos pequeños detalles que son los que realmente valen. Párate a pensar qué has echo por ellos, y no dejes pasar un día más para pedir el perdón que tanto pueda costarte.
Pasa un rato con aquellos que realmente te necesitan, y gánate tu espacio en el cielo junto a aquellos que no creen que la navidad sea una moda que dure 20 días al año, que ser solidario no es algo que haga tu mano izquierda para que se entere la derecha.
Puede que exteriormente no muestres la felicidad. Ser así te jugará malas pasadas. Pero haz lo que te dicte el corazón si todavía no está del todo contaminado.
No es un deseo de navidad, sino para toda la vida.
Para los que valoráis lo escrito, y que habéis llegado hasta el final, sabed que tenéis abiertas las puertas de mi corazón. Para todos, Feliz 2010.
Este año, la felicitación que me gustaría poner es la del buen humor, que tantas veces hace falta y la paciencia que muestra Robbie Williams mientras le revientan la interpretación del clásico "I Dreamin of A White Christmas"
Hace unos días, unos amigos me comentaban que "no actualizaba el Blog desde el año pasado". Para no darles la razón, que sería desde el no muy lejano 1 de enero de 2010, me pongo de nuevo en marcha después de un tiempo en blanco.
Hoy me ha extrañado lo que algunos llegan a hacer para conseguir ser elegido Hermano Mayor de su Cofradía. Buscaba en Google la palabra "el llamador" -y eso que no soy fiel oyente del programa- pero me apetecía escuchar el podcast del programa, sobre las propuestas que se debaten esta misma noche en Pasión ... sin comentarios.
Cuál es mi sorpresa que al teclear "llamador", en la parte derecha de "enlaces patrocinados" aparece la Web de un candidato a Hermano Mayor en Los Gitanos. Es decir: paganini para aparecer por allí.
No es ninguna novedad el precio que algunos pagan por, al menos, albergar posibilidades de convertirse en Hermano Mayor ante la competencia que hay entre los candidatos, aunque resulta algo chocante. Que si envío de cartas, comilonas varias, páginas web en muchas ocasiones mejores que la oficial de la Cofradía, algun que otro favor, etc.
No me gustaría estar en el papel de quien después del desembolso y aguantar el chaparrón del contrincante se queda compuesto y sin vara dorada.
No le falta razón a este Premio Nobel de Literatura, y seguramente parte de culpa la tengan el cada vez más extendido mal uso del spanglish y de la economía del lenguaje. Esto no quita que cada cuál procure hacer buen uso del castellano, aunque al ser los blogs espacios libres, cada uno impone su forma.
Esto no sólo ocurre en la blogosfera: hay casos dignos de un análisis más allá que el de ortografía y gramática, como con los comentarios en noticias como esta:
(Retoco alguno de los comentarios para no convertir este humilde blog en objeto de las iras de José Saramago).